LA NECESIDAD DE UN NUEVO MARCO EN EL COMERCIO DE CANARIAS ( y II)

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Este nuevo marco en el comercio de Canarias tiene que partir de un reconocimiento, a todos los niveles, social, económico y sobre todo político, de la realidad de lo que han supuesto y supone el tejido de pymes del comercio para nuestro Archipiélago, en parámetros de generación y distribución de la riqueza, en el mantenimiento y creación de empleo estable y en el desarrollo urbanístico, estético y de seguridad de nuestras poblaciones.

Debemos aprender de los errores del pasado, de haber renegado de nuestra realidad económica en los últimos veinte años, dándole al comercio como actividad, la importancia que debe tener en Canarias.

Para ello, es importantísimo comenzar por el diálogo y la colaboración, más que nunca necesaria en estos momentos de crisis, entre las patronales, sindicatos, consumidores y Administración. El cambio que se ha operado con los nuevos titulares de la Consejería de Comercio y la Dirección General de Comercio supone positivamente, un cambio de 180 grados, en relación con los anteriores. Ahora existe contacto, diálogo y disposición a colaborar todos juntos.

El esfuerzo debe ser común, de tal manera que en las iniciativas no sólo se impliquen los agentes económicos y sociales, sino también todas las Administraciones, Comunidad Autónoma, Cabildos y Ayuntamientos, y no trabajar por separado.

Sabemos que ahora es difícil, pero la importancia del sector comercial tiene que tener su reflejo en los Presupuestos de la Comunidad Autónoma, de los Cabildos y Ayuntamientos, en definitiva en las políticas de nuestras Administraciones.

Debe seguirse por conseguir un cambio en el marco jurídico comercial, acudiendo a las Instancias Nacionales y Europeas, para conseguir unas políticas diferenciadas, dada nuestra condición RUP. Tenemos que conseguir la inaplicación o aplicación atenuada de la Directiva de Servicios en materia de instalaciones comerciales, que garantice el equilibrio comercial y no más instalaciones de multinacionales que distorsionen más el sector, por mucho que presionen o insistan con un interés particular constructores o grandes empresarios.

Asimismo, políticas que puedan considerar y solucionar la desventaja comercial del coste del transporte, almacenaje y distribución hacia las Islas menos pobladas.

Apostar por una formación profesional en el sector comercial real y adaptada a los tiempos, que permita abrir nuevos nichos de mercado. La formación a empleados y desempleados está totalmente encorsetada y fuera de la realidad comercial y de Canarias.

La modernización e internacionalización comercial de Canarias, aprovechando las nuevas tecnologías (ventas por Internet, redes sociales, etc.), franquiciando fuera de Canarias, etc.

La planificación y desarrollo urbanístico de nuestras poblaciones, contando con la primordial opinión del sector comercial, de las necesidades de infraestructuras y facilitación de accesos a las zonas comerciales, aparcamientos, señalización, etc.

Una dinamización comercial real y efectiva, mediante órganos de gestión formados por Ayuntamientos y los propios empresarios y vecinos de cada zona, que funcionen autónomamente, olvidándose de seguir financiado a asociaciones que no tienen apenas socios y que han perdido la oportunidad de dinamizar realmente su zona.

Conseguir de esta manera, verdaderos centros comerciales abiertos en las calles, con publicidad, promociones, servicios comunes.

Eliminar la innecesaria burocracia, que penaliza tanto la actividad normal de un comercio, como la apertura de nuevos.

Apostar por la emprendeduría, facilitar y reducir al máximo los costes de nuevas aperturas.

La revisión fiscal de impuestos que están incidiendo en la actividad comercial, como es el caso del AIEM, de tasas como la de basura, apertura u obras, el IBI, además de los costes de instalación y suministro eléctrico y de agua. Incluso, debería estudiarse, y durante estos momentos de crisis, una rebaja fiscal del impuesto de sociedades o del IRPF para las actividad comerciales en Canarias, ligada al mantenimiento de empleo.

Debemos recuperar el llamado “turismo de compra” y una buena medida puede ser la devolución del IGIC en Puertos y Aeropuertos a los turistas por sus compras efectuadas en Canarias, lo que nos permitiría recuperar parte de aquello que fue característico en el comercio de Canarias, como fue el diferencial fiscal, cuestión que no mermaría los ingresos públicos, porque a la par, se incrementaría el IGIC de las importaciones por mayores ventas.

Asimismo, regular el “todo incluido” en la oferta hotelera, por su afección a la actividad complementaria.

Estas medidas, junto a otras muchas más genéricas, como la flexibilización del mercado de trabajo, deben contribuir a generar un nuevo marco para el comercio en Canarias, donde sin evidentemente olvidar a los demás sectores económicos, se entienda que el Archipiélago no se comprende sin una oferta comercial diversa, sana y extensa.

Fedeco mar, 24 ene 2012 13:21:40
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